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OTRA VISIÓN DE LA SALUD por Dodow

Inspirados por el yoga, la hipnosis y la meditación, el desarrollo de Dodow nos ha llevado a estudiar los métodos alternativos que existen para solucionar los problemas de salud, donde la cuestión del sueño no es más que una primera etapa.

Hoy queremos compartir contigo nuestras investigaciones y hacer que descubras consejos de salud y bienestar fáciles de poner en práctica.

Cultiva la lentitud y la quietud

¿Por qué ir más despacio ?

Si quieres conciliar el sueño rápidamente, estás empezando con mal pie: este deseo fomenta el insomnio y genera una tensión contraproducente, que te impide quedarte dormido. El temor y la ansiedad creados por la posibilidad de no rendir adecuadamente al día siguiente, de estar cansado y torpe, crearán mucho insomnio.

Cultivar la lentitud y la quietud te ayuda a trabajar una cualidad fundamental que se necesita para dormir en paz: la paciencia. Te ayuda a romper con la búsqueda constante de productividad y desempeño basados en la rapidez.

Al ralentizar tus movimientos, abandonas inconscientemente ese desenfreno cotidiano y desaparece el temor al fracaso. Envías a tu cerebro señales que le dicen "pase lo que pase, no me importa" y te libras de la ansiedad de ejecución.

Puedes leer un informe completo sobre cómo ir más despacio en la revista  Psychologies (¡en francés!) [conf lien]. Mientras tanto, aquí van unos consejos prácticos.

Ideas para ir más despacio

Es preferible empezar a bajar el ritmo unos 30 minutos antes de irse a dormir. Algunos ejemplos:

• Camina lentamente.

• Ralentiza tus movimientos, por ejemplo al asearte o lavarte los dientes.

• Escribe despacio, si tienes costumbre de escribir.

• Siéntate sin moverte ni hacer nada (con las piernas cruzadas en la posición del loto o semi-loto, o incluso en un sillón).

No dudes en cultivar la lentitud durante otros momentos del día: caminando despacio por la calle o cuando estés comiendo.

Ejercicios oculares

Entre los ejercicios para cultivar la lentitud, te proponemos este para ralentizar los movimientos oculares.

Colócate en una postura cómoda (sentado, tumbado, en posición de meditar si es posible).

Mantén los ojos abiertos.

Dedica uno o dos minutos a tomar conciencia de cómo mueves los ojos, sin modificar los movimientos oculares.

• Crea la intención de inmovilizar tu mirada.

• Deja los ojos quietos (mejor mirando hacia abajo, pero elige lo que más te convenga).

• Durante unos minutos, quédate inmóvil sin dejar de ser consciente de lo que ocurre a tu alrededor. Esto te permitirá darte cuenta rápidamente de cualquier desplazamiento involuntario de tu mirada.

• Pasados 2 ó 3 minutos de quietud, continúa siendo consciente de los movimientos oculares y desplaza lentamente la mirada hacia distintos puntos de la habitación.

¡Es importante no forzar la quietud! Tienes que conseguir un equilibrio entre la relajación y la firmeza. Como dijimos antes, ¡no dudes en practicar este ejercicio en otros momentos del día!

Plataforma del sueño

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